¿Para qué sirven las afirmaciones?

flores de bach gotero azulEn las entradas de este blog, puedes encontrar afirmaciones para usarlas junto con cada esencia floral. Tal vez te hayas preguntado para qué sirven, cuál es su función en la terapia y sobre todo, si realmente tienen efecto.

Las esencias florales funcionan por resonancia con nuestro cuerpo energético. Cada flor tiene una vibración energética de una frecuencia determinada, que al entrar en contacto con nuestro campo electromagnético corporal, bien por vía oral, o bien por vía tópica, puede entrar en resonancia, ayudando a equilibrar determinadas emociones. Esto sucede porque las emociones modifican el campo energético del cuerpo (lo que se conoce como aura), y también, de forma inversa, podemos actuar sobre el cuerpo emocional a través del campo energético.

anatomia-energetica-e1542255808948-739x458.jpgEsta influencia de los remedios florales suele ser muy sutil, y aunque hay esencias cuyo efecto es rápido y profundo, para que su acción sea duradera y transformadora, es conveniente acompañar la toma de un trabajo de autoconocimiento y maduración personal. La flor nos pone en contacto con vibraciones que ya existen en cada uno de nosotros, y si somos sensibles a ellas, podemos percibir cómo se transforma la emoción en nuestro interior.

Aunque la toma regular o la impregnación con el remedio trabaja en nosotros liberando y equilibrando nuestras emociones, cuando la faceta que estamos trabajando está muy arraigada en nuestro interior, o está muy oculta y no logra aflorar del inconsciente, volvemos a repetir patrones y no logramos el cambio deseado.

terapia_floral.jpgLa afirmación tiene la función de formular con palabras el resultado que queremos obtener con la toma de la esencia floral.

Las palabras que componen la afirmación son pensamientos condensados que acompañan a la energía de la esencia, y son también vibraciones que actúan en la misma dirección y sentido que el remedio.

Entonces, ¿por qué a veces no funcionan? las afirmaciones y decretos no funcionan cuando les falta la fuerza de la invocación. Invocar es llamar a eso (la divinidad) que en nuestro interior resuena con aquello que queremos lograr, es nombrar con palabras lo que deseamos, y sentirlo como algo ya presente en nuestra vida.

Tampoco funciona repetir las palabras una y otra vez cuando previamente no nos hemos vaciado. Vaciarnos ¿de qué? de condicionamientos, creencias, pensamientos limitantes, de los paradigmas que guardamos en nuestro interior, que dirigen nuestras acciones y nos polarizan en sentido contrario al de la afirmación.

Pongo un ejemplo: Estoy sanando la relación con mi padre tomando Sunflower, del sistema de Flores de California, y con cada toma de la esencia floral repito la afirmación: “Sano en mí la relación que tuve con mi padre en mi niñez, agradezco la vida que he recibido de su linaje…“. Si antes de comenzar a repetir esta frase no he logrado liberarme del dolor de las experiencias adversas que viví en la infancia y vaciarme del rencor hacia mi padre, no podré sentir en mí el amor de hija, ni la gratitud de corazón a las que estoy llamando con esa afirmación. La afirmación entonces carece de fuerza, le falta la e-moción, que es lo que mueve y magnetiza la realidad. Si no me vacío de lo anterior (rencor, agravio, resentimiento, deseo de venganza…), no me permito contactar con el amor incondicional, la compasión y la empatía que dé fuerza a lo que estoy diciendo, convirtiéndolo en palabra auténtica, en invocación.

energia-vital

Para vaciarme, tengo que tomar distancia, perspectiva y desmontar la idea que tengo de lo que fue la relación con mi padre, dejar de contarme el relato de cómo fue mi infancia con él, mi ideología de lo que debe ser un buen padre, mis idealizaciones de cómo me hubiera gustado que fuera, etc. Tengo que vaciar mi mente del paradigma que mantiene en mí las emociones enquistadas alrededor de mi relación con el arquetipo del padre.

Primero, me vacío de lo que me hace obstáculo, y segundo, aprendo a nombrar lo que quiero lograr, a decretar con la palabra justa aquello que deseo, unificando pensamiento, palabra y emoción.

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La palabra consciente ordena el pensamiento e invoca aquello que creamos. El don de la palabra es poderoso y sagrado, y para que funcione, es importante la coherencia. Desconocemos el pensamiento que nos habita, hasta que lo nombramos (Jose Luis Parise).

Puedes decir las afirmaciones dos veces al día, al levantarte por la mañana y antes de acostarte, y es fundamental no contradecir estas palabras con lo que dices a lo largo del día. Para ello, el instrumento principal es la escucha. Tengo que escuchar lo que digo, para darme cuenta de, si con lo que digo, contradigo lo que quiero formular.

alma

Cuando digo la afirmación, unifico la palabra con el sentimiento, me tengo que conmover, moverme con ella, para magnetizar mi realidad. Tengo que conmoverme con la frase, para mover mi universo hacia ella. Mi energía se moviliza hacia eso que invoco, hacia lo que nombro, gracias a mi sentir.

Pensamiento, palabra y emoción alineadas en el interior, generan la coherencia y el poder para entrar en acción, transformando nuestra realidad. No hay crecimiento, ni cambio, ni evolución sino a través del trabajo interior.

¿Qué son y cómo actúan las esencias florales?

 

 

 

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